SUEÑOS BY SOTO
Corría el año 1975, finales de la dictadura y había un chaval de 8 años, era un gran soñador y un poco diferente a la mayoría de su amigos, ellos cuando veían una motocicleta siempre se fijaban en el velocímetro para ver cuanto corría, pero este era diferente, había conseguido una estampa coleccionable, de un álbum de motos y el cuyo reverso ponía “La Reina de las Motos” y no era nada más y nada menos que una FL, usease una Harley Davidson; nunca había visto una de verdad, pero cuando llegó a casa le dijo a su madre que cuando fuera mayor iba a tener una Harley, y si era un sueño, un gran sueño y en esa fecha solo se podía soñar, algunos amigos se reían, pero eran los menos, su mejor amigo si que le creyó.
Los años pasaron, pero el sueño seguía estando ahí, a los catorce años vio por primera vez una de verdad, cerraba los ojos y los habría, no terminándoselo de creer, esperó casi dos horas hasta que llegara su dueño, apareció un señor mayor, con una cazadora de cuero, pelo largo y una gran barba, sin duda ese tenía que ser se dueño, sacó una llave, dio tres golpes de puño, acarició dos veces la pata de arranque y a la tercera aquello empezó a sonar, hacía un sonido grave, pero no era molesto, era como escuchar por primera vez la canción de El Tren de Leño, al oír aquel sonido parecía que el corazón se le iba a salir, entonces embragó, lo saludó y aceleró; ahí estaba su sueño, estuvo parado sin moverse hasta que aquella preciosa HD roja, con el asiento tapizado en piel blanca desapareció.
Por fin llegó el año 91, el dólar estaba a noventa pesetas, conoció a una persona que trabajaba en Miami y vendía repuestos de trenes, habló con él, lo convenció para que le trajera una preciosa Fat Boy Hiroshyma, en España costaba 2.320.000, pero era casi imposible de conseguir y en USA salía por menos de un millón y medio, no podía perder tiempo vendió una Honda Magna, se fue al Banco, convenció al director para que le concediera un crédito y a por el sueño.
Por desgracia solo duró tres meses, tuvo que hacerle frente al pago de la entrada de una casa; se la vendió a un francés, por un poco más, y de nuevo a empezar para conseguir el sueño, esta vez el sueño roto.
Pasaron los años, corrió el año 99 y todos los días para ir al trabajo pasaba por delante de un concesionario HD, era jueves 12 de Agosto, paró y convenció al vendedor para que al siguiente día le matriculara una Sporster negra que había en el escaparate y así lo hizo, no era su antigua Fat Boy, pero el sonido EVO estaba allí.
Tan solo pasó un año y le salió una Heritage, que casualidades de la vida su dueño la había matriculado un día antes que su sporster, por aquello del viernes 13; de nuevo el sueño se hacía realidad y ahora ¿qué?, encontró la solución, que no era otra que conseguir que otros alcanzaran su sueño, así se lo propuso y ha fecha de hoy ha hecho realidad los sueños de muchos, demostrando que cuando un sueño se desea mucho, con paciencia y amistad, los sueños se hacen realidad.
Fdo. Andres SOTO Marzo de 2004
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