Nombres con magia BY LJ
Mirad, no sé a vosotros, pero a mí que quiero ver y así lo hago, algo de romanticismo, de nobleza, de magia y de “sabor” en este nuestro mundo de las motos, me encanta que esas motos tengan nombre. Y si además es un nombre con “algo”, mejor que mejor.
Estoy cansado y más que cansado, harto, y más que harto diría que apenado de ver un montón de modelos de distintas marcas que se llaman XJ, GSX, CBR, GPX, XTZ, XV, DRZ, VLX, o FLSTF, FLHRI, XL, FXDS o ZXQFVMNHKLT... o lo que coño sea. Que horrible, que absurda y que desagradable nomenclatura para una moto a la que probablemente lleguemos a querer. Si nuestra máquina fuera sólo eso, una fría e impersonal máquina, me parecería bien una denominación sin florituras, de acuerdo. Pero yo creo que una moto es, para la mayoría de nosotros, algo más. Es incluso mucho más. Es una compañera, es una satisfacción, es una terapia, es un sueño, es... ¡Vamos que no me digáis que no se merecen un nombre como Dios manda!
Seguro que todos recordareis, no sin cierta nostalgia, modelos con nombres como las añoradas Bultaco Metralla, Frontera, Sherpa, Matador, Streaker; o las queridas Montesa Brío, Impala, Crono, Rápita, Cota; las apreciadas Ossa Copa, Dessert, Super Pioneer, Phantom, etc... Ahhh... Aquellos eran nombres, y estos son sólo los de las más conocidas marcas españolas. Seguro que si todas estas motos se hubieran llamado GTX, HVS o cualquiera otra ridícula combinación de anodinas letras, no sería lo mismo. No señor, NO.
¿Conocéis a mucha gente que se refiera a su Harley Davidson como una FLHT, o FXD? Seguro que no. La gente no tiene una XL, tiene una Sportster, ni una FLSTF sino una Fat Boy, o una Dyna o una Electra Glide; o los, para mi gusto, mas distinguidos apellidos: Road King o Night Train. Menos mal que nuestra marca de motos, desgraciadamente tan aficionada a las letras, después del impersonal nombre de las siglas -que por cierto casi nadie utiliza-, nos regala el apellido para poder referirnos a ellas sin la sensación de estúpida mediocridad de unas cuantas letras agrupadas sin el más mínimo sentimiento. En este aspecto Buell ha espabilado a tiempo y adorna sus motos con nombres como Thunderbolt, Cyclone o Blast.
¿No es infinitamente más bonito recordar la primera verdadera Harley Davidson como la Silent Grey Fellow, y no como una H-D-X? ¡Vamos, es que no hay color!
A estas alturas no puedo dejar de referirme a BMW, una de las marcas con más desacertada e impersonal forma de colocar una denominación a sus motos. Sólo letras, letras y números, casi nunca un nombre. ¿Por qué? ¡Qué lástima!
Y ya puestos con la Company de Milwaukee, a mí desde luego me gustaría un poco más de originalidad y poder decir tengo una Harley Montana, por ejemplo, o una Harley Dakota, o una Harley Arizona... O lo que sea. Casi cualquier cosa vale con tal de que no se llame FTVLNDS... XXX.
Esto de los Estados de los U.S.A., me recuerda que una marca europea de gran tradición como es Moto Guzzi, tiene o ha tenido en su gama modelos con nombres como Guzzi California, Nevada, Florida. Y también Gilera con sus modelos Dakota, y Nebraska. A mí me gustan, no sé a vosotros, pero puedo creer que también, ¿no?
Observad que gran diferencia entre hablar de una Laverda SFC y una Laverda Montjuic, entre una Ducati 851 y una Ducati Pantah, entre una Yamaha XTZ y una Yamaha Teneré, entre una Kawa GPX y una Kawa Zephyr. Y así montones de ejemplos que nos demuestran cuán aburrida e insípida es la manía de las letras sin más.
Cuánto me gusta recordar nombres clásicos, míticos y evocadores de las más variadas motos, con unos nombres que hasta da gusto pronunciarlos. Bonneville, Rocket, Astro, Ala Rossa, Gold Star, Thunderbird, Katana, Le Mans, Falcone, Hayabusa, Imola, Bandit, Tiger, Bantam, Red Hunter, Sportmax, Bullet, Darmah, Saturno... y un larguísimo etcétera. No sigo porque casi se me saltan las lágrimas al rememorar tan gloriosos nombres. Nombres con garra, con peso, deportividad, exclusividad o simplemente buen gusto.
Por favor, ¿qué les cuesta a los encargados de “bautizar” un modelo de moto, buscar, pensar, sentir, y parir su criatura con un bonito nombre, con un nombre de verdad? ¿Tanto cuesta? ¡No me lo creo! Por fuerza ha de ser que los responsables de las “letritas” son así de aburridos y de muermos, o peor aún, quizá no les quede capacidad de sentir.
¡Venga hombre! Estrujaos un poquitín el cerebelo, y emplead sólo un poco de vuestro sentimiento y vuestro tiempo en encontrar Nombres, a poder ser con Magia, que nos hagan referirnos a nuestras motos con satisfacción, con una amplia sonrisa y hasta con orgullo.
1 de Noviembre de 2003
REVISTA DIGITAL HARLEY DAVIDSON NOTICIAS CONCENTRACIONES BIKERS CUSTOM NEWS MURCIA CHAPTER ESPAÑA SPAIN