Copiamos ? by JL

 

            Hace ya unos cuantos años que se instaló entre nosotros un antagonismo que con el transcurrir del tiempo se ha convertido en todo un clásico, a la vez que un absurdo, la lucha U.S.A. contra Japón, o más específicamente Harley contra Japos. Este temita que ya carga, que cansa y aburre de tan traído y llevado por todos, tendrá un orígen, digo yo, y así una aburrida tarde de este largo invierno me dije: Joder, estoy ya más que cansado de tanta soplapollez! y finalmente me pregunté, pero a ver por qué? por qué esto es así? y creo que .... 

            En los U.S.A. y a lo largo de gran parte del siglo XX, el sentimiento antijaponés, que nació tras el bombardeo de Pearl Harbour por parte de la aviación imperial japonesa en 1941, ha ido creciendo con la incesante invasión de tecnología japonesa y en algún sector como el de los “Harlystas”, perdura bien arraigado hasta nuestros días.  

            Parece ser que los japoneses se pasaron un tanto con lo de Pearl Harbour, desde ese momento, “todo americano odia a los japoneses”, la II Guerra Mundial deja profundas heridas, rencores y odios en ambos bandos, pero los estadounidenses, que ganaron, gustan autocalificarse como víctimas de criminal ataque sorpresa (no sin razón, aunque una pequeña profundización en las causas, nos llevaría a la siempre tan discutible política exterior de los Estados Unidos que como tantas veces ocurrió y ocurre, avocaron a Japón a una respuesta casi desesperada, ante el desmedido “apriete de tuercas” efectuado por el Tío Sam), aunque después frieron a unos cuantos miles de nipones con las “atómicas”, que además producirían numerosísimas secuelas durante años. 

            ..........En el más absoluto secreto, la flota del almirante Nagumo salio de puerto el día 26 de octubre de 1941 hacia Pearl Harbour y 16 submarinos partieron a situarse cerca de Hawaii y unirse al ataque. En la madrugada del día 7 de diciembre comenzó el ataque aéreo en dos oleadas, que hicieron bastante daño a la marina de guerra norteamericana en la zona y destrozaron los aeródromos y los aviones estadounidenses que no lograron ni despegar. 

            Balance oficial del ataque a Pearl Harbour: 

            Bajas americanas: 

            2.086 muertos, 749 heridos y 22 desaparecidos.

            2 Acorazados hundidos, 2 tocados, 3 averiados.

            3 Cruceros averiados, y posteriormente reparados.

            7 Buques menores averiados.

            188 Aviones destruidos y 159 averiados. 

            Pérdidas japonesas: 

            29 aviones, un submarino y 5 submarinos enanos. 

            La Guerra siguió su sangriento curso en el pacífico y ................. 

            A las 2:45 de la madrugada del 6 de agosto de 1945, el bombardero B-29 Enola Gay pilotado por el coronel Tibbets, despegó de Tinian con “La Bomba” a bordo; llegó a la ciudad a 9.600 m de altura y a las 08:15:17, lanzó la “Little Boy” preparada para estallar a 560 m de altura sobre Hiroshima. Produjo una bola de fuego tan potente que calcinó a miles de personas y produjo una nube en forma de hongo de 15.000 m de altura. Tan sólo un minuto después, el copiloto dijo: “Dios mío”, y el capitán Robert A. Lewis dijo: “¿ Qué hemos hecho ?”.

            El general Seizo Arisue describió Hiroshima al día siguiente como :  “ Cuando nuestro avión sobrevoló Hiroshima sólo quedaba un único árbol, negro y muerto, como si un cuervo estuviera posado sobre la ciudad. No había nada más que ese árbol. Cuando aterrizamos, toda la hierba era roja. Ya no había ningún incendio. Todo se había quemado simultáneamente... la ciudad había sido borrada en su totalidad “. 

            Los japoneses se reunieron el día 9 de agosto, para decidir la rendición, pero no les dio tiempo ya que a las 11:02 de ese día, la segunda bomba “Fat Man” cayó sobre Nagasaki. 

            Balance aproximado: 80.000 muertos y heridos en Hiroshima y entre 35.000 y 70.000 en Nagasaki. 

Tras la II Gran Guerra, muchos excombatientes de la U.S. Army, en su “nueva vida” se aficionaron a la marca con la que se habían iniciado en el manejo de la moto durante su estancia en el ejército, ( Harley Davidson, al día siguiente de Pearl Harbour, emprende la fabricación de 88.000 motos en versiones WLA y WLC, de 750 c.c., para abastecer al ejército de los U.S.A.). A la vista de todo esto, no es extraño que al odio generalizado por lo japonés, se añada el odio a las motos japonesas, cuando además, estas empiezan en los años 60, a invadir el mercado mundial. 

Lo mismo ocurrió tras la guerra de Vietnam, y con los excombatientes que entonces regresaban, sucedió que otros tantos acabaron subidos en una Harley Davidson, recorriendo el país y automarginandose de una sociedad que ahora les repudiaba. Los U.S.A. han tenido 3 grandes conflictos con los “amarillos” II Guerra Mundial, Guerra de Korea y Guerra de Vietnam, no todos japoneses pero sí “asiáticos”; Y ya sabemos cuan fácil resulta generalizar el odio. 

Este odio, que poco a poco ha ido diluyendose entre la población americana (los japoneses se “hinchan” a vender todo tipo de componentes industriales, aparatos eléctronicos, imagen, sonido ..... y muchísimos coches y motos en los U.S.A.) parece que aún se mantiene plenamente vigente entre los “Harlystas”. Hoy día es fácil ver en las reuniones y concentraciones de los U.S.A. gente con parches en los que podemos leer mensajes como “remember Pearl Harbour” o “Viet Vets” (veteranos de Vietnam) 

 Por si todo esto fuera poco, al principio las motos japonesas eran verdaderas y descaradas “copias” de motos europeas principalmente, pero fabricaban a todo trapo, eran baratas, y eran fiables, es decir un “mal enemigo” y al final hicieron tambalear al resto de marcas que vieron, algo tarde, lo que se les venía encima. Y así se cargaron por ejemplo, la gloriosa industria británica de la moto, hicieron sucumbir a las famosas motos inglesas muy apreciadas entonces en los Estados Unidos, aunque este desastre fue más por acomodamiento de las propias marcas inglesas, españolas, alemanas e italianas, que por el ataque del enemigo japonés, aunque este diera un empujón casi definitivo. 

            Ya en época mucho más reciente, los fabricantes japoneses, han ido directos al corazón de la única marca americana superviviente, y que constituye todo un símbolo patriotico en los States, han copiado el estilo cruiser y/o custom  típicamente americano. 

Esto de la copia parece que molesta mucho a algunos usuarios de estas cruisers o custom japonesas, pero en realidad a las propias fábricas les da igual y admiten sin rubor su cuota de copia; A nadie en las marcas japonesas molesta tal evidencia, al fin y al cabo su razón de ser es la fabricación y venta de motos, es decir, ganar dinero (exactamente igual que Harley Davidson, no lo olvidemos) atendiendo toda la demanda existente en el mercado U.S.A. de moto con estilo custom que Harley no puede abastecer, y ofreciendo muy buenas motos custom a miles de usuarios en todo el mundo que no pueden o no quieren adquirir una Harley. 

Bien, a la vista de todos estos antecedentes y condicionantes y llegados a este punto podemos llegar a comprender, entender y hasta ver lógico ese enfrentamiento “Harley – Japo”. Parece que algunos sectores del mundo de la moto yankee pudieran tener motivos para despreciar y hasta odiar las motos japonesas, es asunto suyo. Pero y en Europa? y más concretamente en España?.....Eh?. Que nos han hecho a nosotros los nipones? Pues absolutamente nada, pero con quien si hemos tenido unos cuantos conflictos, y bastante amargos por cierto, ha sido con los Estados Unidos de América. 

La posición de los EE.UU. frente a la todavía España colonial; tras numerosas, reiteradas y ofensivas actuaciones hacia nuestro país desde 1893, desembocan en 1898 en la guerra de Cuba, que terminó con un alto coste en vidas españolas, y con la aceptación de todas las condiciones impuestas por el enemigo americano: Cesión de Cuba, de Puerto Rico, de la isla de Guam y de Filipinas. Este desastroso acontecimiento dio origen a la tan célebre Generación del 98, genial corriente artística, que no obstante siempre llevó consigo el pesimismo de la época. Y acaso odiamos por ello las motos americanas? seguro que no!. Gran idea esta de no mezclar política y motos, debería aplicarse en algún otro “sector”. 

            Fijémonos en que el “pique” generalmente no se suscita entre los usuarios españoles de Harley Davidson, y los usuarios de cualquier otra marca europea, italiana, alemana, española, etc., el principal “conflicto” suele producirse entre los entusiastas de Harley y los usuarios de motos japonesas, o “japos” como se suele decir, esto parece claro no?. Entonces ....... no será que muchas veces también “copiamos”, al menos un poquito, el sentimiento y la actitud de los bikers yankees? que imitamos ciertas poses y maneras de los bikers yankees....? 

            Está claro que esto último, no es ninguna crítica gratuita, ni censura a los usuarios y entusiastas de Harley Davidson en España, entre los que felizmente me cuento, es sólo un pequeño pero sincero ejercicio de autocrítica, que creo que de vez en cuando viene muy bien

            Salud, brothers. 

                                                                                                          19 de febrero de 2004

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