BIKER EN CANADA By SOTO 

   Ser biker o motorista en España no resulta difícil, pero lo que muchas veces me había preguntado es como sería la vida en un país donde la mitad del año está cubierto de nieve, hielo y temperaturas bajo cero.  

El pasado mes de Diciembre mi amigo Marco me comentó que si le acompañaba a Canadá en Marzo; y como no, sin pensarlo le dije que si y ahí quedó todo.

      Llegado el día 20 de marzo emprendimos el viaje, llegando a Montreal a las cinco de la tarde y como no, al bajar todo blanco y -9º, desde luego la cosa prometía.

      Tras realizar algunos asuntos particulares, jueves por la mañana nos pusimos en marcha, teníamos que llegar a Baie-Comeau, unos 600 kms al norte de Montreal, donde habíamos quedado con unos amigos de un Club HD (Biker Québec), que nos tenían preparado un fin de semana inolvidable.

      Aún llevábamos un poco mal el desfase horario, pero se solucionaba durmiendo poco; llegamos al destino a las 20 horas, a unos -17º y con mucha más nieve; nos estaba esperando Robin, que nos alojó en su casa; Robin es el encargado de cuidar y reparar las motos de los amigos, de hecho le está pintando y acondicionando una FLH del 74 que compró Marco.

      El día 23 nos levantamos a las 06:00 horas, la temperatura era de unos -20º, pero el problema era que hacia viento y la sensación térmica era de -30 o más, nos fuimos a desayunar a un bar donde habíamos quedado con Dede (que conducia un Ford F350 Harley Davidson) y Meu; un buen desayuno y pusimos rumbo a Forestville, alli nos esperaba Pier (un trampero de reconocido prestigio en la zona), el que iba hacer de guía; fuimos a una gasolinera a cargar gasolina y de paso sacar una licencia de pesca y comprar algunas cosas que faltaban. En total 6 motos de nieve y 3 trineos cargados hasta las orejas, uno con gasolina, otro con comida y el último y no menos importante lleno de cajas de cerveza.

      El viento había amainado un poco y a las 12:00 aproximadamente emprendimos la aventura; añadir que Quebec dispones de 3500kms de pistas federadas para motos de nieve y que la Poli también va el dichas motos.

      Cuando llevábamos unos 80 kms recorridos, eso si parando cada 20 kms aproximadamente a tomar una cerveza, pararon y nos dicen a Marco y a mi que ahora empezaba lo bueno, que nos estaban esperando para abrir un nuevo camino, dejamos las pistas y nos metimos de lleno en el bosque, más de dos metros de nieve, si bajabas de la moto y pisabas mal te hundías hasta casi la cabeza y solo costaba trabajo salir, cruzamos 5 lagos totalmente congelados hasta llegar a nuestro destino, unas cabañas en uno de los lagos que Pier alquila en verano a turistas; añadir que la descarga de adrenalina es considerable.

      Una vez en la cabaña y despejar la entrada retirando la nieve, procedimos a descargar los trineos y hacer un agujero en el lago para abastecernos de agua para el café y cocinar.

      Ya era de noche y la verdad es que estábamos un poco cansados, ya habrían caído unas 2 cajas de cerveza, encendimos la chimenea y preparamos la cena a base de salmón, carne de arce y otras cosas típicas de la zona; aguantaríamos hasta las tres o cuatro contando anécdotas y bebiendo Calibur (Alcohol de 70º con vino caliente), estaba horrible pero entrabas en calor, esa noche tuve la ocasión de ver la Aurora Boreal, aunque no se si sería por el Calibur.

      A primera hora de la mañana ya estabamos los seis en pie, un buen desayuno típico canadiense y emprendimos ruta hacia otro lago a pescar truchas, hicimos unos 20 abujeros en el hielo de más de un metro de espesor, eso si con un taladro de gasolina que tiene Pier, ya que a mano hubiera sido imposible, las cañas las hicimos con unas ramas que cortamos, pusimos atado en la punta un sedal y tres anzuelos con lombriz, no se dio mal la pesca, sacaríamos unas 80 truchas, las cañas se dejaban puestas y por la tarde y la mañana del día siguiente le dabas vuelta; algunas cayeron el sábado por la noche, aunque el plato fuerte de la cena fue el gato que nos comimos, en realidad un lince, que allí se caza, al principio estaba bueno, pero al final hacia un poco de bola y había que meterle liquido para que pasara.

      Cuando se ponía el sol procurábamos estar en la cabaña, mientras era de día nos dedicábamos a parte de pescar a hacer kms con las motos de nieve; ni que decir tiene que en todo momento estábamos incomunicados.

      El domingo por la tarde la aventura llegó a su fin, totalmente agotados, tan solo habíamos dormido unas seis horas; una experiencia única e inolvidable y sabiendo que en invierno en Canadá uno puede seguir siendo motorista y lo mejor que había ganado unos amigos para siempre.

      El lunes volvimos a Montreal a las 7 Marco había sacado unas entradas para un concierto en el pabellón donde juega el equipo de Hokey de Montreal, cogen unas 20.000 personas sentadas, tampoco estubo mal eran tres grupos, el primero ni me acuerdo y no eran muy buenos, pero los otros dos si que estaban bien, Megadeth (banda liderada por Dave Mustaine ex de Metálica) y Heaven and Hell (Black Sabbath y el cantante de Rainbow, Ronnie James Dio).

      El miércoles 28 nos fuimos desde Montreal a recorrer los estados de New Cork y Vermont de los EEUU y visitar algunos concesionarios HD americanos como el Nort End, Wilkins, etc, lo peor tener que esperar más de una hora en la frontera para contestar las preguntas de rigor y pagar los seis dólares correspondientes por entrar en USA.

      La verdad es que nos cundió bastante, visitamos tambien algunos estudios de tatuajes como el de nuestro amigo Bony de Dermogriffe, estuvimos en el nuevo concesionario HD de Leo y en el antiguo, llamado hoy Cycles City que se dedican a la fabricación y venta de choperones, con un muy buen taller y venta de SUPPORT 81 SOUTH, también estuvimos en el Casino de Montreal y pudimos dar una vuelta en el circuito de Formula 1 gracias a Henry, vimos unas cuantas iglesias, aunque no entramos, pero si en la sala de Streptes mas famosa, en el Hard Rock Café y un montón de bares más, la mayoría con conciertos de grupos desconocidos, pero muy buenos. La comida, la mayoría de las veces tipo americana (Mac Donalds, Hubert, etc).

      Para terminar casi 4000 kms emocionantes, nuevas experiencias, nuevos amigos, en definitiva un viaje perfecto, todo ello gracias a Marco, no hay hay como un viaje de estos con alguien de alli.

PD.: Se es posible ser motorista en un país donde la mitad del año está cubierto de nieve, los de Club HD BIKER QUEBEC me lo demostraron.

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